domingo, 18 de abril de 2010

TELE TENTACIÓN


Uno de los encantos de este medio es que permite una escucha distraída de tal manera que se la puede dejar encendida mientras se hace otra cosa; como en esas casas donde un televisor funciona día y noche sin que nadie le preste la menor atención. Kant decía de la escuela que, en primer lugar, nos enseña a permanecer sentados; la televisión nos mantiene en casa sin exigir nada. Para esta gente, que no es poca, cuya vida gira alrededor del pequeño planeta y que ha organizado su tiempo alrededor de ella, la televisión tal vez sea una amante tiránica, pero también muy complaciente, que exige a sus admiradores un culto más relajado con su indolente mariposeo que nos transforma en vagabundos, en pulgas saltarinas yendo de un canal a otro, capaces, una vez enganchados, de mirar prácticamente cualquier cosa con una indulgencia sin limites.
Ella juega tanto con el papel de señorita de compañía, como de exterminadora del silencio en lugares públicos. Pero, como en esas ceremonias en las que no se para de gritar para alejar a los demonios, ese ruido continuo se supone que servirá para alejar la melancolía, disipar la oscuridad, romper el aislamiento.

Aunque, de la misma forma que ocurre con otras drogas, el mejor uso del aparato es, como deberían saber los padres de alumnos, su racionamiento.




-Sobre un texto de Pascal Bruckner




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2 comentarios:

Maria dijo...

Una estupenda forma de describir el poder que ejerce la television sobre las personas, afortunadamente no siento ser parte de ese grupo, al menos por el momento, mañana no lo se.(digo afortunadamente, porque la cajita absorve de tal forma que se adueña de los pensamientos, guiandolos hacia donde ella desea)
Saludos y decirte que es un placer leerte

el jardinero dijo...

Gracias por tu comentario, admirada María. Yo reconozco que necesito mi dosis diaria pero, al igual que otros estupefacientes, qué difícil es conseguir algo de verdadera buena calidad.