
Esta tarde comprendí la doctrina clara y pura;
cada día me alejo más de la multitudes.
Espero a los monjes de la montaña lejana;
antes barro mi vieja cabaña.
Llegan de las cumbres cubiertas de nubes,
de visita a mi humilde morada.
Sentados en la hierba comemos semillas de pino,
quemamos incienso y leemos libros del Tao.
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