
Hermoso como un dios griego, coqueto, bebedor de cerveza. Además sensible. Además valeroso. Antisistema pero sin ofender, degustador de Europa, y, queridos, esto es lo mejor de todo, casado con la mujer de su vida y para los restos. Aparte de que siempre he creído que era ella quien le ataba, primero porque era una actriz excepcional, culta e irónica, y segundo porque las damas bien nacidas somos tan contradictorias que, secretamente, despreciamos a un hombre capaz de traicionar a su esposa con cualquiera. Incluso con nosotras.
-Sobre un texto de Maruja Torres
(Dedicado a la tristeza que sentirá Cuca Mandala)
------------------------------------------