El conde Baltasar Klosowsky de Rola, conocido como Balthus (1908-2001), empieza a pintar siendo niño; autodidacta, se aleja de las modas, convencido de que la clave está en el estudio de los clásicos, en el lento aprendizaje técnico, en la observación, en alejarse de las prisas, en elegir el camino propio, en vivir con intensidad la pintura.
Un personaje con fama de hogareño, solitario y místico, con una cultura refinada. Un artista cuando menos peculiar, difícil de clasificar y un excelente pintor a la manera antigua: de los que seducen creando atmósferas y dan densidad a las carnes.

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