lunes, 9 de julio de 2007

DEL "CUADERNO AMARILLO"



"Es hora de proclamar que la mayoría de los gurús y de los santos son personas profundamente neuróticas que arrastran consigo sus conflictos mal resueltos, lo cual no obsta para que, al mismo tiempo, puedan mantener incólume una dimensión de lucidez y sabiduría.

También hay que decir que la única función del gurú consiste en hacernos comprender que no necesitamos ningún gurú".


Salvador Pániker




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domingo, 8 de julio de 2007

¡AHÍ VA ESO!


Una gota de sangre acaba de caer en el pétreo suelo del castillo en los Cárpatos. Extrañas blasfemias arañan la noche. El conde Blad Dracul se cortado en el dedo cenando. Temblor de fámulos.


S.P.




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sábado, 7 de julio de 2007

ORGULLO (?)



No sé por qué, pero la cuestión gay parece propicia a los malos entendidos lingüísticos. Por ejemplo: no tiene demasiado sentido decir, como suele hacerse, «homosexuales y lesbianas», porque el término homosexual designa a las personas, hombres o mujeres, a las que atrae gente de su mismo sexo. El prefijo «homo» no deriva del latín homo (hombre), sino del griego ὁμο, que significa «igual» (de ahí, por ejemplo, «homónimo», «homogéneo», etc.). Por eso mismo, resulta absurdo calificar de «homófoba» a la gente que siente repulsión por las personas homosexuales, porque «homófobo», en rigor, significa «que odia a sus iguales», cosa que no es imposible que exista, pero que en todo caso no tiene demasiado que ver con el asunto de referencia.

(...) El término gay llegó hasta nosotros no procedente del inglés, como mucha gente cree, sino del occitano (gai, alegre), del que pasó al catalán, al castellano, al francés, al portugués y, con el tiempo, al inglés. El uso anglosajón de la palabra para referirse a la homosexualidad tuvo un origen claramente eufemístico, similar al que por aquí se ha dado a veces al adjetivo «alegre», como sinónimo de «licencioso» («persona de vida alegre», «viuda alegre», etc.)


- Javier Ortiz (javierortiz.net)





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viernes, 6 de julio de 2007

PRECIOS


A veces nos escandalizamos ante las tarifas de los profesionales que nos ayudan a mantener en marcha el engranaje de nuestra vida, o los demás se espantan ante la valoración de nuestra experiencia y conocimiento cuando trabajamos. Las cosas tienen su precio.
Esta historia describe lo que le sucede a un ciudadano al que, de pronto, no le arranca el coche. Insiste e insiste sin éxito, hasta que se da cuenta de que está aparcado justo frente a un taller de reparación. Se baja y le pregunta al encargado si puede mirar lo que le pasa a su vehículo. El hombre se acerca, le pide que levante el capó y que accione el arranque. El mecánico oye aquello, lo ojea, vuelve al taller, regresa con un destornillador, se sumerge bajo el capó y, al cabo de un minuto, le dice al del coche: «¡Vuelva a intentarlo!».
Y el otro vuelve a intentarlo, y el coche arranca.
«¡Fantástico! ¡Muchísimas gracias! ¿Qué le debo?», dice el automovilista.
«Cincuenta euros», le responde el del taller.
El de la avería lo mira con cara de escándalo: «¿Cincuenta euros por apretar un tornillo?».
«No, señor», le contesta el otro, sonriendo. «No le cobro por apretar el tornillo, sino por saber qué tornillo era el que había que apretar».







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miércoles, 4 de julio de 2007

DRAMATIS PERSONAE


Un chillido estridente rompe el silencio de las estancias palaciegas y el sosiego de la legión de sirvientes. En sus aposentos, el aire cargado de perfumes casi se mastica, un espejo le acaba de descubrir a la enfurruñada María Antonieta una arruguita en su largo cuello. Versalles, verde y piedra, barrunta rojo y hierro.



- S.P.





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lunes, 2 de julio de 2007

¡¡QUE BUENO ESTÁ ESTO!!



"La principal tarea del hombre en la vida es darse nacimiento a sí mismo"


- ERICH FROMM




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domingo, 1 de julio de 2007

"MIS COSAS MIAS"


Todavía no amanece. La lona de la gran tienda de campaña empapada de lluvia desprende humedad y olor agrio. El suelo cenagoso cede bajo las botas a pesar de la paja esparcida. Velones y candiles deforman las sombras. Las espuelas suenan; el generalato rumorea. Los metales de muerte impecablemente limpios de la Guardia Imperial esperan a que aparezca el Primer Cónsul para rendirle honores. Su caballo, al que el ordenanza limpia y relimpia, piafa inquieto.
Napoleón, mal desayunado y de peor humor, parte hacia Marengo.


- S.P.


(En la foto recreación de la batalla de Marengo 14 /06/1800)



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