lunes, 30 de junio de 2014

ME SORPRENDIÓ EL VERANO...


Me sorprendió el verano traicionero
lejos de ti, lejos de mí muriendo.
Junio, julio y agosto, no os entiendo.
No sé por qué reís mientras me muero.

Vengan nieve y granizo, venga enero,
vengan escarchas ya, vayan viniendo.
Troncos que fueron nidos ahora enciendo
y no consigo la calor que quiero.

Suelta la vida al viento falsos lazos:
no hay flor, ni luz, ni sed, ni amor, ni río.
Sólo hay un corazón hecho pedazos.

Agosto miente, amor, y siento frío.
Sin la tibia bufanda de tus brazos
aterido sucumbe el cuello mío.








(Special thanks to Liliana)

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domingo, 29 de junio de 2014

MÁS VALE ASÍ...


Recuerdo una mañana de invierno allá en los años 70. Yo pertenecía a una Compañía de Operaciones Espaciales acantonada en Ronda. En su rutina cuartelera, cuando no estábamos de maniobras o en el campo, tras una extenuante carrera nada más levantarte, lloviese o nevara, un magro desayuno y salida a paso ligero hacia una explanada que servía de campo de fútbol, rugby o para la instrucción de combate. ¡Centenares de veces he besado su suelo rojizo y polvoriento...!  En aquel erial había manchones de maleza fuera del torturante circuito al que dábamos vueltas y vueltas al trote, con las rodillas bien altas y el viejo e indestructible mosquetón Mauser de 7,92 alzado por delante. En determinadas ocasiones, un toque de silbato actuaba como fulminante orden de dispersión y cuerpo a tierra con el arma encarada, formando un gran círculo disuasorio de negros cañones apuntando en abanico. Otra pitada y, a la carrera, se recomponía la sección en silencio, volviendo a oírse de inmediato el trám tram, trám tram de los cuarenta pares de botas machacando el terreno otra vez. En una de estas estiradas caí sobre esos tímidos brotes herbáceos que se atrevían a nacer a pesar de las crujientes heladas rondeñas. Por alguna razón, ese día nos dejaron medio minuto tendidos y yo miré hacia abajo mientras recuperaba el aliento. Y allí, discretísima y elegante, colgaba una diminuta perlita transparente de rocío en una ignorada brizna verde. Todavía me parece ver, casi cuarenta años después, aquel minúsculo monumento a la pureza que me fue regalado por la Naturaleza.
Cuando volví de permiso a Málaga le conté a mi querido y añorado guía, el doctor José Collado, lo que me había ocurrido y él decidió que la hija que esperaba su esposa se llamaría así: Rocío.



-S.P. 





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viernes, 27 de junio de 2014

ASÍ ES LA VIDA (?)










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jueves, 26 de junio de 2014

ES VERDAD


Si en lugar de atender a lo que te duele, atendieras al dolor que causas a otros, 
quizás no te dolería tanto.


Ama no pierdas el tiempo.





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miércoles, 25 de junio de 2014

GRACIAS QUERIDA BLANCA


"Hay que aprender a callar y aprender a marcharse. De cualquier lugar (o relación) donde una determinada contradicción toque a la vida y deje sin aire a nuestro ser hay que marcharse".



-Nietzsche (y yo).





(Lámina de Izmoroz)

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martes, 24 de junio de 2014

MENTIRAS Y MÁS MENTIRAS








-De Facebook


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lunes, 23 de junio de 2014

SIN HABER QUERIDO


Primero te olvidé en tu voz.
Si ahora hablases aquí,
a mi lado,
preguntaría yo: ¿Quién es?
Luego, se me olvidó de ti tu paso.
Si una sombra se esquiva
entre el viento, de carne,
ya no sé si eres tú.
Te deshojaste toda lentamente,
delante de un invierno: la sonrisa,
la mirada, el color del traje,
el número de los zapatos.
Te deshojaste aún más:
se te cayó tu carne, tu cuerpo.
Y me quedó tu nombre, siete letras, de ti.
Y tú viviendo,
desesperadamente agonizante,
en ellas, con alma y cuerpo.
Tu esqueleto, sus trazos,
tu voz, tu risa, siete letras, ellas.
Y decirlas tu solo cuerpo ya.
Se me olvidó tu nombre.
Las siete letras andan desatadas;
no se conocen.
Pasan anuncios en tranvías; letras
se encienden en colores a la noche,
van en sobres diciendo
otros nombres.
Por allí andarás tú,
disuelta ya, deshecha e imposible.
Andarás tú, tu nombre, que eras tú,
ascendida
hasta unos cielos tontos,
en una gloria abstracta de alfabeto.


-Pedro Salinas




(Foto de Gilles Berquet)

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