
Al final, ¿qué legitima a alguien para someterse a psicoanálisis?
En último término es la cosa más humana: el reconocimiento del dolor inexplicable y cierta curiosidad por la vida interior de uno. ¿Cómo no iba a ser difícil el psicoanálisis? Haber vivido de una manera concreta durante años, hasta décadas, y después intentar deshacer eso hablando de ello es un trabajo importante. Y no siempre resulta, no hay garantías, ni debe haberlas. Siempre hay un riesgo.
Para sorpresa de muchos, desgraciadamente, el psicoanálisis no hace que la gente se comporte mejor, ni los convierte en moralmente buenos. En ese sentido es subversivo y emancipatorio. Pero, por otra parte, hay pocas personas que, cuando se hacen viejos desearían haber vivido una vida más virtuosa. Por lo que yo oigo en mi despacho, la mayoría de la gente desearía haber pecado más. También desearía haberse cuidado más la dentadura.
-Hanif Kureishi
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