En el capítulo La guerra es la paz de la novela de George Orwell “1984”, el autor habla sobre la función de la guerra en una sociedad posnuclear. Durante generaciones, la guerra ha consistido en conquistar otras tierras para beneficiarse de ellas. Ahora, con la posibilidad de la autodestrucción, ese viejo modelo de guerra es inviable. Hoy alcanza otra dimensión: el asalto a los recursos económicos. Y una manera de perpetuar la guerra con esos fines podría ser creando un enemigo que fuera invisible e inalcanzable, como por ejemplo el terrorismo (...) La novela es una prevención contra el fascismo latente y alerta sobre la tendencia de los Gobiernos a sobreactuar en tiempos de crisis y a usar el miedo como un medio de control de la población.
Un micelio único y gigantesco ha conquistado el bosque en este páramo y se encuentra en un estado de completo apogeo sexual, fructificando sonrojados carpóforos fálicos, inmersos en una orgía de esporas que vuelan al capricho de los remolinos de aire.
-Julián Barray
(En la foto un prometedor ejemplar de amanita muscaria" ----------------------------
Ni este, ni el Rajoy ni ningún supuesto dirigente o responsable político con estos tintes y estas restauraciones capilares contra natura me inspiran confianza. Si no tienen empacho en ocultar sus canas qué freno moral les impedirá esconder otras cosas.