
De la nula explicación sobre el coste real de la generación de la electricidad, que no del porqué sube el recibo, se deduce un gran negocio y no una serie de pérdidas económicas en desfases tarifarios como nos quieren hacer creer.
Si hubiéramos tenido un Plan E energético para dotar a las corporaciones locales y autonómicas de fuentes propias para la generación eléctrica como aerogeneradores o turbinas hidráulicas por ejemplo, estaríamos, además de rebajando el déficit público de forma continuada, dotando de un recurso estratégico importantísimo a los ciudadanos alejado de los honrados mercados donde se mercadea actualmente con el precio final del recibo que pagamos todos.
Si democracias europeas como Francia o Rusia pueden disponer de fuertes empresas públicas de energía ¿por qué aquí continuamos defendiendo y justificando lo indecente del sistema y no contamos con parques energéticos autonómicos o municipales conectados a nuestra red de distribución estatal actual?
¿Por qué el Ministerio de Industria se encoge de hombros ante este grave problema?
-Carlos Arilla Vilches en EL PAÍS----------------------------